Viaje a Cerdeña en 9 días: ruta, playas y consejos
Cerdeña siempre nos había llamado la atención por sus playas de postal y por la posibilidad de recorrerla a nuestro aire en coche, así que este año decidimos lanzarnos y dedicarle nueve días a explorar la isla, yendo desde Barcelona en ferry y moviéndonos por la isla con nuestro coche.
La experiencia fue una mezcla de aguas turquesas, pueblos amurallados llenos de historia, pizzas improvisadas, viento (mucho viento), y carreteras que parecían no acabar nunca.
En este artículo os contamos cómo fue nuestra ruta de 9 días por Cerdeña con coche, qué lugares recomendamos y algunos consejos que os pueden ahorrar tiempo.
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Nuestro alojamiento en Alghero: Apartamento en Via Valverde
Si quieres ver dónde alojarte en Cerdeña, así como nuestra opinión de cada uno de los alojamientos que elegimos, te dejamos el artículo Dónde alojarse en Cerdeña: opinión y consejos
Después de unas 15 horas de travesía en ferry, desembarcamos en Porto Torres con nuestro coche y pusimos rumbo directo a Alghero. El trayecto es corto (unos 35 minutos) y la carretera, para lo que veríamos posteriormente en Cerdeña, es buena.
Al llegar, caminamos hasta el casco antiguo, donde paseamos un buen rato sin un rumbo fijo y disfrutamos del ambiente y de las calles de esta zona. Cosas que vimos y recomendamos:
• La Piazza Civica, el corazón del casco antiguo.
• La Catedral de Santa María Inmaculada.
• La Via Principe Umberto, perfecta para perderse sin rumbo.
• Las Iglesias de San Francisco y San Michele, pequeñas joyas que encontramos casi por casualidad.
• Las murallas que rodean la ciudad y sus torres, como la Porta Terra, que nos recuerdan su pasado defensivo.
Esta ciudad nos pareció una parada perfecta para empezar el viaje: mezcla de historia, callejuelas con encanto y un ambiente muy agradable al caer la tarde.
Si tienes tiempo suficiente, desde aquí también se puede hacer una excursión a Bosa o bien visitar Castelsardo o Santa Teresa di Gallura de camino hacia La Maddalena.
🅿️ Dónde aparcar en Alghero
Si vais con coche, una buena opción es aparcar en el Parking del Moll, cerca del puerto. Nosotros optamos por dejarlo en la zona residencial de Via Valverde, junto al apartamento, y caminar unos 20 minutos hasta el centro. Fue una buena manera de empezar a descubrir la ciudad.
🍝 Dónde comer en Alghero
Solo pasamos una noche aquí, y la cena la hicimos en Cajò, una pizzería en pleno casco antiguo. Buen ambiente, atención amable (y con espectáculo de algún camarero) y pizzas correctas, aunque nada que nos dejara sin palabras. Eso sí, si vais en temporada alta, id con paciencia: las mesas vuelan.
Días 2 y 3: península de Stintino
Nuestro alojamiento en Stintino: Apartamento Strelitzia
El segundo día pusimos rumbo a Stintino, donde pudimos disfrutar de una de las playas más famosas de Cerdeña: La Pelosa.
No hay mucho que añadir a lo que probablemente ya sepas: arena blanca como harina, aguas cristalinas y un paisaje que parece sacado del Caribe, coronado por la torre aragonesa que vigila la bahía. Eso sí, hay un par de cosas importantes a tener en cuenta:
• Desde 2020 es obligatorio reservar la entrada online y pagar una tasa de 3 € por persona (en temporada alta). Las reservas se dividen entre aquellas válidas únicamente para un día dentro de las 48 horas posteriores a la reserva y aquellas válidas para el día que selecciones. Te dejamos el link para hacer la reserva aquí.
• Solo se permite acceder con esterillas bajo las toallas para proteger la arena. La “policía playera” se pasa para comprobarlo. En los alrededores de la playa hay personas vendiendo este tipo de esterillas y en muchos alojamientos (en el nuestro, por ejemplo) las prestan como cortesía.
Sobre la afluencia de gente, tenemos que decir que en mayo ya había gente, así que no queremos imaginar cómo debe ser en pleno agosto. Aun así, la playa nos pareció espectacular.
Stintino también cuenta con otras playas más tranquilas, como Gabbiano, Punta Negra o Cala Lupo, pero, teniendo en cuenta que en mayo todavía no había tanta gente, nuestra favorita fue, sin duda, La Pelosa. Si vas en agosto, puede ser que la afluencia masiva a La Pelosa haga que las otras playas, aunque sean menos espectaculares, sean más atractivas por poder disfrutar de mayor tranquilidad.
En cuanto al alojamiento, cabe decir que fue todo un acierto: muy bien equipado, con unos anfitriones encantadores, a solo 5 minutos en coche de la playa y con un balcón desde el que desayunamos viendo amanecer. Un lujo.
Día 3 a 6: descubriendo La Maddalena
Nuestro alojamiento en La Maddalena: Apartamento Vento di Spargi
Desde Stintino pusimos rumbo a Palau haciendo un alto en el camino en Castelsardo. Se trata de un pueblo pintoresco y tiene todo lo que uno busca en un lugar con encanto: callejones estrechos, escaleras que suben y bajan y un castillo que parece sacado de una película medieval. Lo mejor es perderse entre sus calles, descubrir tienditas de artesanos y sentarse en una terraza a disfrutar del entorno.
Después de disfrutar de Castelsardo, llegamos a Palau, donde cogimos el ferry hacia La Maddalena llevando nuestro coche a bordo. El billete costó unos 25 euros por persona ida y vuelta con coche incluído y lo mejor es que no tiene hora fija: aunque reserves para una hora concreta, puedes subirte al ferry que te convenga (en mayo había 3 ferris al día). La cola va por orden de llegada, así que la flexibilidad es un punto a favor.
Durante estos días exploramos calas de película:
• Testa del Polpo: pequeña, rocosa, con agua turquesa increíble. Eso sí, el viento nos obligó a marcharnos antes de lo previsto.
• Spiaggia del Relitto (Caprera): espectacular y muy popular, aunque en verano debe estar abarrotada. Aquí también tuvimos que rendirnos al viento.
• Cala Carlotto: un rincón escondido, tranquilo y con agua cristalina. Solo éramos unas cinco personas cuando fuimos. De camino hay una ermita diminuta junto al mar que tiene mucho encanto.
• Cala Serena (Caprera): se llega tras 20 minutos andando por un sendero de piedras. Merece mucho la pena: agua turquesa, poca gente y mucha paz.
• Kayak di Porto in Porto: la cala no se llama así —de hecho, no tiene nombre—, pero la podréis encontrar si ponéis ese nombre en Google Maps. Esta pequeña cala nos la encontramos de casualidad de camino a Testa del Polpo. No es de las más espectaculares, pero sí de las más especiales para nosotros. La intimidad y la tranquilidad de esta cala la hace única. Podréis aparcar en un pequeño descampado que hay al lado de la carretera.
Importante: en La Maddalena el viento puede condicionar mucho. Los dos primeros días tuvimos que cambiar de playa porque no se podía estar. A partir de entonces consultamos la web “Windfinder” para ver la dirección y fuerza del viento antes de decidir adónde ir
Además de recorrer las playas de la Maddalena, no os podéis perder los atardeceres. Da igual dónde estéis, siempre hay algún rincón con vistas al mar para ver atardecer. La isla tiene tanto encanto que cualquier paseo al final del día se convierte en un planazo: helado, buena compañía y el sol cayendo sobre el mar. Puro disfrute.
El alojamiento en La Maddalena también fue un acierto: moderno, bien ubicado y con una anfitriona encantadora. Nos sentimos como en casa.
Día 7: qué ver en Olbia en un día
Nuestro alojamiento en Olbia: Apartamento Olbia Loft
Dejamos La Maddalena apenados y volvimos en ferry a Palau, desde donde condujimos hasta Olbia. En esta ciudad pasaríamos las dos siguientes noches.
En cuanto a la ciudad de Olbia, ésta tiene menos interés turístico que Alghero y Castelsardo. No obstante, las calles de su centro histórico tienen cierto encanto, así que puedes recorrer la calle Corso Umberto I y perderte por las calles que cruzan. También vale la pena ver la Basílica de San Simplicio, la Iglesia de San Pablo Apóstol y la Piazza Regina Margherita.
En los alrededores de Olbia hay playas muy recomendables a las que puedes ir como complemento a tu visita a la ciudad: Cala Brandinchi, Spiaggia di Berchida, Cala Suaraccia, Cala Banana, Pittulongu o Spiaggia delle Vacche.
🅿️ Dónde aparcar en Olbia
Cerca del casco antiguo hay varios aparcamientos gratuitos donde se puede estacionar, como por ejemplo en el Piazzale Achille Bardanzellu, en el Piazzale Genova, en el Parcheggio comunale o en el Molo Brin.
No obstante, ya en mayo encontramos la mayoría de aparcamientos gratuitos llenos, así que, como estuvimos únicamente por la tarde/noche en Olbia, aparcamos en zona azul y pagamos una o dos horas de tarifa.
🚫 Las ZTL en Olbia
El casco antiguo de Olbia tiene distintas ZTL (Zona a Traffico Limitato). Algunas calles son de acceso restringido las 24 horas y otras solo por la tarde/noche. Estas prohibiciones también varían según el mes del año, así que, si vas en coche, te aconsejamos que te informes si la zona donde se encuentra tu alojamiento es una ZTL y, en caso de serlo, en qué horario se encuentra activa. Te dejamos el enlace oficial para consultar las zonas aquí.
Día 8: excursión en barco por el golfo de Orosei
Si tuviéramos que elegir el mejor día del viaje, sería este. Desde Olbia condujimos hasta Cala Gonone para hacer una excursión en barco por el Golfo di Orosei que habíamos reservado en Get Your Guide por unos 80 euros por persona. Si quieres saber más sobre esta excursión, puedes visitar nuestro artículo El golfo de Orosei: la mejor excursión en Cerdeña.
Estacionar en Cala Gonone es sencillo, por lo menos en mayo, ya que en prácticamente todo el pueblo hay zona azul (nos costó unos 6 euros para todo el día).
La excursión consistía en una ruta por las distintas cuevas y playas del golfo de Orosei a bordo de una lancha y acompañados por un grupo de unas 15 personas. Durante la jornada vimos estampas que parecían sacadas de una película, con especial mención a las siguientes playas:
• Cala Biriala
• Cala Mariolu
• Cala Goloritzé
• Cala Luna
El contraste de las aguas turquesas con los acantilados y las cuevas marinas es simplemente brutal. Además, el guía nos contó historias y anécdotas de la zona que hicieron la experiencia aún más especial y el grupo de la excursión era bastante reducido (unas 10 personas).
Si no queréis hacer la excursión en barco, hay senderos que permiten llegar a pie a Cala Mariolu y Cala Goloritzé (entre 2 y 4 horas de caminata). En cambio, Cala Biriala y Cala Luna solo son accesibles por mar.
Sinceramente, repetiríamos esta excursión mil veces. Fue el broche perfecto del viaje.
Día 9: Cala Banana y vuelta a Porto Torres
Nuestro alojamiento en Porto Torres: Apartamento Lumen House
Iniciamos el último día de viaje con un contratiempo que nos tuvo ocupados durante media mañana, ya que apareció un aviso en el coche que nos hizo parar en un taller mecánico de la zona.
Una vez solucionado el problema, nos dirigimos hacia Cala Banana, situada a unos 20 minutos de Olbia, para disfrutar las últimas horas de sol y playa del viaje. Sinceramente, no esperábamos mucho de ella y quizá fue por eso que nos encantó: arena blanca, agua cristalina, parking gratuito (incluso para autocaravanas), poco masificada y un chiringuito con ensaladas generosas a buen precio.
Ya por la tarde, pusimos rumbo a Porto Torres, donde dormimos y nos preparamos para, a la madrugada siguiente, coger el ferry de vuelta a Barcelona y poner fin a nuestra ruta por Cerdeña en 9 días.