Dolomitas
Si cerramos los ojos y pensamos en los Dolomitas, lo primero que nos viene a la cabeza son montañas enormes con formas caprichosas, prados verdes de película y lagos tan azules que parecen irreales. Es uno de esos destinos que habíamos visto mil veces en fotos y en Instagram, y siempre decíamos: “algún día tenemos que ir”. Pues bien, ese “algún día” por fin llegó, y vaya que valió la pena.
Viajar a los Dolomitas no es solo hacer rutas de senderismo y sacar fotos bonitas (que también, y muchas). Es conducir por carreteras que parecen no acabar nunca, pararnos en miradores donde nos quedamos sin palabras, descubrir pueblos pequeños con casitas de madera y flores en los balcones, y comer platos que combinan lo mejor de Italia con un toque alpino que nos sorprendió.
En este post queremos contaros cómo vivimos nuestro viaje, qué lugares nos dejaron con la boca abierta y algunos consejos que nos hubiera gustado saber antes de ir. Si estáis pensando en visitar esta joya del norte de Italia, seguid leyendo, porque os aseguramos que los Dolomitas no solo os van a enamorar… ¡os van a atrapar por completo!