La mejor época para viajar a Dolomitas

Si estás pensando en visitar las Dolomitas, seguro te estarás preguntando cuándo es el mejor momento para ir. La respuesta depende un poco de lo que busques (paisajes nevados, senderos verdes o tranquilidad sin multitudes), pero lo cierto es que cualquier época es buena para disfrutar de estas increíbles montañas.

Más allá de tu disponibilidad para viajar, la época ideal para viajar a Dolomitas dependerá del tipo de viaje que busques, ya que, a diferencia de otros destinos, el panorama es muy distinto en función de la época del año en que decidas viajar. Por eso, a continuación te detallamos, a grandes rasgos, qué encontrarás en Dolomitas en cada estación:

Primavera (abril – junio)

La primavera es mágica: los prados se llenan de flores, los ríos bajan con fuerza y los lagos reflejan los picos nevados que todavía quedan en las cimas. Es una época perfecta para senderismo y fotografía, aunque algunos caminos altos pueden estar todavía cerrados por la nieve y algunas rutas de senderismo pueden complicarse con respecto al verano por el propio estado del camino. Además, los turistas no son tantos como en verano, así que se respira más tranquilidad.

Verano (julio – septiembre)

El verano es la época más popular, y por algo: los días son largos, el clima es más estable y casi todos los teleféricos y rutas están operativos. Es ideal si quieres recorrer los lagos, subir a Seceda o hacer la ruta de Tre Cime di Lavaredo, entre otros. Eso sí, prepárate para encontrar más turistas en los lugares más famosos y madruga si quieres evitar multitudes.

En nuestro caso, visitamos los Dolomitas a mediados de septiembre y, bajo nuestro punto de vista, encontramos el equilibrio perfecto: la afluencia de turistas era mucho menor que en verano (por lo que no tuvimos problemas para encontrar aparcamiento para visitar los puntos más turísticos o pernoctar, ni encontramos grandes masificaciones), pero el clima todavía era suficientemente bueno como para poder recorrer todas las rutas sin problemas. Además, la mayor parte de los teleféricos cierran a finales de septiembre, por lo que nosotros los encontramos todavía abiertos, pero por poco.

Otoño (octubre – noviembre)

El otoño es simplemente espectacular para los amantes de los colores: los bosques se tiñen de tonos ocres, naranjas y rojos, y las montañas adquieren un contraste impresionante con los primeros copos de nieve. Los senderos están más tranquilos, aunque es posible que encuentres algunos caminos ya nevados (por lo que tendrás que ir preparado para poder recorrerlos en condiciones de nieve) y los alojamientos suelen ser más económicos. En contrapartida, es probable que la mayor parte de teleféricos (y los autobuses que suben a las Tres Cimas) ya no estén operativos.

Invierno (diciembre – marzo)

Si tu plan es esquiar o hacer deportes de nieve, el invierno es el momento ideal. Los paisajes se transforman en un paraíso blanco y las estaciones de esquí están en su mejor momento. Para rutas de trekking o lagos, sin embargo, es más complicado debido a la nieve y el frío.

En general, si tu objetivo no es el esquí, el invierno no es la mejor época para visitar los Dolomitas. Las temperaturas son muy bajas, pueden bajar ampliamente de los cero grados, y las nevadas son frecuentes, especialmente en las zonas altas. Además, el invierno es otra temporada alta, ya que abundan aquellos que visitan estas montañas para disfrutar del esquí o del snowboard.

🔎 Nuestro consejo

Para una experiencia completa de Dolomitas, nosotros recomendamos los meses de mayo a septiembre: el clima es más estable, los senderos están abiertos y los días son largos para aprovechar al máximo cada rincón.

Más concretamente, recomendaríamos los meses de mayo, junio y septiembre. En base a nuestra experiencia, podemos hablar específicamente del mes de septiembre: es una época en la que no hace ni frío ni calor excesivo. Eso sí: nunca olvides ropa de abrigo, incluso en días soleados, porque las montañas pueden ser impredecibles y las temperaturas variar mucho en cuestión de minutos. Nosotros, yendo a finales de septiembre llegamos a ponernos camisetas térmicas bajo los abrigos, a usar gorro y guantes, y a hacer un buen uso del cortavientos y del impermeable.

Además, septiembre es un buen mes porque hay mucha menos gente que en temporada alta, lo cual es especialmente útil para poder aparcar (y más si visitas los Dolomitas en camper). Aun así, ten en cuenta que algunos puntos muy turísticos, como por ejemplo el Lago di Braies, sigue habiendo bastante gente incluso en esta época.

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